SAB 31 JUL 2010 13:48
La satisfacción que me ha dado fue excelente y el reconocimiento de los padres y de los alrededores también". Así Rubén Germán Varela, director del natatorio Water School (Abel Costa 275, Morón), habla sobre las satisfacciones que le proporciona su especialización en natación para bebés y primera infancia.
por Melisa MartÃn
–¿Patricia Cirigliano es la precursora en natación para bebés?
–En la Argentina es la número uno, no hubo otra persona. Pa-tricia amplió su trabajo con los años, tomó bases de una doctora de Francia, un trabajo de Noruega y así terminó de completarlo, lo hizo más lúdico, con más material didáctico y creó una metodología que la emplea con muy buenos resultados.
–¿Cuáles son los objetivos del natatorio?
–Apuntamos a la formación integral, desde la parte motriz acuática del bebé de 45 días hasta el chico de 10 años. Los chicos que vienen de 10 años no son los nadadores, son los que le tiene mucho miedo al agua, los que pasaron por malas experiencias, que trabajan en contracción permanente, algunos que apenas ponen un piecito en el agua y empiezan a gritar, después tenés la gran satisfacción que salen nadando. El material didáctico inflable, que fui el primero en usarlo en Buenos Aires hace 30 años, se utilizaba solamente para la parte recreativa, de estimulación temprana y rehabilitación en la zona de Palermo, nunca en el agua. Fui pionero en trasladar este material didáctico al agua, lo conocí a través del Doctor Marino, que fue el descubridor, le dije que lo quería trasladar al agua y armé una metodología de trabajo a partir del material.
–¿En qué cambió la enseñanza?
–Hace 30 años lo que uno tenía como objetivo era que todos los chicos trabajaran la patada tomados del borde uno al lado del otro, es muy antiguo; después la tablita con patadita y estaban los chicos ida y vuelta, todo muy aburrido. Lo que se hizo fue un trabajo lúdico, donde lográs los mismos objetivos, pero a través de una sonrisa permanente del chico porque se la pasa jugando y no se da cuenta, conseguís lo mismo y no resulta aburrido. Igual que las metodologías que tengo para zambullida de cabeza, el chico nunca pasa por una mala experiencia de un golpe de pecho contra el agua. Traté de tomar lo más positivo que me enseñó el profesorado de Educación Física, que lamentablemente en natación fue muy poco, porque todos apuntan a preparar a los profesores para el nivel de entrenamiento o de iniciación de estilo y entrenamiento, al resto no le dan importancia y es la base del edificio. Entonces traté de buscar algo novedoso que en aquella época no hacía nadie. Para mí fue una experiencia muy buena, muy positiva y realmente al tener reconocimiento de muchos docentes dije: tan mal no estoy trabajando.
–¿Por qué es recomendable desde tan chiquitos?
–Desde los 45 días concurren. Diez años atrás nacía el bebé y a los 45 días estaba en brazos de la mamá, de la abuela, que no se resfríe, cuidado con los cambios de temperatura, con todos los miedos, cero estimulación; lo que se les brinda en el natatorio es una estimulación de movimiento constante, por lo tanto al tener muchas estimulaciones, a través del movimiento, del material didáctico, de los colores, el espacio, los otros compañeritos que son los otros bebés y las madres con los chicos, se despierta y favorece para un futuro su inteligencia, los hace chicos más vivaces.
–¿A qué apuntan con los bebés?
–Los bebés trabajan un montón de conductas según los niveles. Apuntamos a que el bebé entre los dos años y medio a los tres años, tenga una autonomía total, que se tire de cabeza desde el borde, que llegue hasta el otro borde solo, haciendo coordinación primaria, tiene que salir, volver a tirarse y llegar al mismo lugar. Eso nos manifiesta que el chico tiene una autonomía en el agua; también que juegue charlando con la mamá en la parte honda, el nene flotando y la mamá hablando, él ni se da cuenta que está flotando.
–¿Los padres manifiestan muchos miedos?
–Los miedos de los padres son constantes, pero si le tienen confianza al docente y se dan cuenta que sabe actuar con los chicos ahí se tranquilizan. Si cualquier persona quiere trabajar con un bebé y no tiene una buena formación los padres se dan cuentan. Nosotros dictamos cursos para docentes, lo damos cada dos o tres años, realmente no todos los que hacen el curso pueden salir a trabajar, se les hace una evaluación con los bebés y a veces es positiva pero no es fácil, es un curso que dura dos meses, un mes teórico y el otro mes práctico, sí o sí tenés experiencia con los bebés sino no podés aprobar. Sin embargo, está en la personalidad de cada uno, no todos tienen la capacidad de trabajar con bebés.
–¿Qué hay que tener en cuenta para comenzar?
–Pueden concurrir desde los 45 días con su mamá o su papá, es fundamental la presencia de los padres porque la parte afectiva es irremplazable. La base del trabajo dura entre tres o cuatro meses donde el bebé logra el control respiratorio, a través del cierre de glotis y no a través del cierre de la boca, por lo tanto puede entrar con boca abierta abajo del agua que no tragan absolutamente nada. El tema de la otitis: el agua es tibia, la escasa profundidad de las inmersiones y el secado de los oídos contribuye a que no se produzca. Control de esfínteres: todo lo que se produce afuera del agua, por presión de agua no se produce en la pileta, eso está comprobado en todos los últimos congresos que se hicieron. Se entrega una evaluación trimestral con todas las conductas logradas y la enseñanza personalizada. Con respecto a los chicos de tres a diez años se los evalúa y de acuerdo a ello están en un determinado nivel: ambientación, flotación-propulsión, iniciación o perfeccionamiento n




